Mi Guía De Ciudad De México

A finales de febrero tuve la oportunidad de viajar a Ciudad de México en familia, un destino que llevaba tiempo queriendo volver. Fueron unos días llenos de paisajes increíbles, cultura, gastronomía y momentos especiales. En este blog quiero compartir algunos de los lugares que visitamos, nuestras experiencias y recomendaciones que pueden ser útiles si estás pensando en viajar a este maravilloso lugar, aunque me quedaron muchos restaurantes por probar.


Día 1: Primer contacto con Ciudad de México

Nuestro primer plan fue desayunar en Niddo, y fue un acierto total. Un desayuno espectacular, todo riquísimo y en un sitio precioso. 

Después se unió *Asís y nos fuimos al Bosque de Chapultepec, un parque enorme lleno de vida. Allí visitamos el Castillo de Chapultepec, que nos encantó: tenía unas vistas increíbles de la ciudad y nos permitió descubrir cómo vivían antiguamente los gobernadores y presidentes de México.

Alrededor había muchos puestos de comida donde pudimos ver los famosos chapulines (grillos fritos), una de las curiosidades gastronómicas más típicas del país. También descubrimos algo muy divertido: unos muñecos que parecen peluches y que se enganchan a la cabeza, llamados changos o monitos, muy populares allí y que muchos niños suelen llevar.

A la hora de comer fuimos a Entremar, un restaurante muy famoso de pescado. Probamos su increíble pescado a la talla, unos tacos buenísimos y una tarta de tres leches deliciosa.

Por la tarde paseamos por la colonia Roma, viendo casas antiguas y descubriendo cómo vivía la gente antes. Probamos un helado de yogur con algodón de azúcar que nos encantó y visitamos el mercado de artesanías de Insurgentes en la calle Londres, donde compramos unos silbatos que suenan como pájaros. Allí hay absolutamente de todo: desde plata y joyería hasta vestidos y artesanía tradicional. Íbamos justos de tiempo y no pudimos quedarnos todo lo que nos hubiera gustado, pero es un lugar muy divertido para pasear y seguro que os encantará.

También visitamos la antigua casa de Guillermo Tovar de Teresa, hoy sede de la Fundación Carlos Slim, que se puede visitar gratis y está muy bien conservada.

Al lado de la casa encontramos una quesería con quesos internacionales y embutidos españoles que tenían una pinta espectacular. Y justo enfrente estaba la panadería Casa 1900, llena de postres y bollería que parecían irresistibles.

Como buenos madridistas, mis hijos tenían que visitar sí o sí la Fuente de Cibeles de México, que nos pillaba de camino. 

Después seguimos recorriendo barrios como La Condesa, llenos de tiendecitas con encanto y edificios preciosos.

Para cenar fuimos a Máximo Bistrot, un sitio espectacular en una especie de nave industrial con una cocina más sofisticada. La pasta fresca estaba increíble y la cebolla asada con queso fue uno de esos platos que no se olvidan.

Terminamos el día agotados, pero felices.

 

Día 2: Tradición, historia y sorpresa mexicana

Por la mañana fuimos con un guía a visitar la Basílica de Guadalupe y todo el conjunto de iglesias que la rodean. Pudimos ver el famoso manto con la imagen de la Virgen de Guadalupe, uno de los grandes símbolos del país. Este santuario es uno de los lugares de peregrinación más importantes del mundo y, de hecho, es la segunda iglesia más visitada después de la Basílica de San Pedro en Roma. Todo el complejo (con sus distintas basílicas e iglesias) es realmente espectacular y merece mucho la pena recorrerlo con calma.

Nos llamó especialmente la atención la Capilla del Pocito, un pequeño y encantador templo coronado por una cúpula decorada con azulejos de Puebla al estilo de la tradicional cerámica de Talavera. En su interior se encuentra un pozo que, según antiguas creencias, tenía agua salada con propiedades especiales. Hoy en día el pozo desprende un olor bastante peculiar, algo que nos sorprendió mucho y que añade aún más curiosidad a este singular lugar.

Después nos dirigimos a las impresionantes pirámides de Teotihuacán. Aunque hacía muchísimo viento y frío, la experiencia fue increíble. Nos contaron que fueron descubiertas hacia 1890 porque estaban cubiertas de arena y vegetación y apenas se veían. En su origen estaban pintadas de vivos colores, aunque hoy solo quedan algunos restos, y aprendimos que no eran tumbas, sino lugares de oración.

Un señor nos enseñó cómo extraían los colores de flores, plantas y cactus para crear pigmentos naturales y hasta nos regaló un dibujo hecho con esos tintes.

Visitamos también el Museo de la Cultura Teotihuacana, donde entendimos mejor cómo vivía esta antigua civilización y el papel de los sacerdotes.

A la hora de comer fuimos a La Gruta, un sitio espectacular dentro de una cueva. Nos dieron una velita que después dejamos allí, lo que hizo la experiencia aún más especial.

Por la noche cenamos en La Bonvi, donde probamos los mejores tacos que hemos tomado nunca.

 

Día 3: Centro histórico, mercados y Polanco

Al día siguiente quedamos prontito con Asís y fuimos a desayunar a Matisse, donde tenían doce platos distintos de huevos y probamos tres de ellos, deliciosos.

Nuestra siguiente parada fue la histórica Pastelería Suiza, una pastelería de toda la vida llena de tradición. También pasamos por Lardo, un sitio muy guay con un horno giratorio donde calentaban los panes.

Con el desayuno hecho, nos dirigimos al Centro Histórico, donde Asís nos hizo un recorrido estupendo durante toda la mañana. Empezamos en el Palacio de Bellas Artes, que es increíble: enorme, de estilo art déco y realmente impresionante.

A continuación fuimos a la Casa de los Azulejos, espectacular tanto por fuera como por dentro, conservando el patio, los azulejos y los murales. Justo enfrente visitamos la Iglesia de San Francisco.

La siguiente parada fue el Museo Nacional de Arte (MUNAL) y, desde allí, el Palacio de Minería, donde en realidad había una feria del libro y no pudimos ver minerales como esperábamos, aunque sí vimos unos meteoritos enormes de verdad que nos sorprendieron muchísimo.

También nos asomamos al Palacio Postal, porque es precioso por dentro.

Continuamos hacia la Plaza de Santo Domingo, con sus soportales, y visitamos el Museo Vivo del Muralismo, enorme y con murales muy bien conservados.

El recorrido siguió en el Templo Mayor, donde pudimos ver las primeras pirámides de la antigua ciudad, y terminó la mañana en la gran plaza del Zócalo, con la Catedral Metropolitana impresionante. Allí está la imagen de la Virgen Desatanudos, a la que hay que hacerle un nudo para pedir un deseo y que, según dicen, cuando se deshace, el deseo se cumple.

Para comer fuimos a Azul Histórico. Los primeros estaban buenísimos: guacamole, tamal de elote y unos panuchos de cochinita pibil. Después probamos el gazpachuelo de ceviche de camarón con frutas y unos tacos de lechón muy buenos.

En el mismo edificio había tiendas muy chulas y de mucha calidad, y arriba un rooftop muy bonito donde se podía tomar algo con vistas al Casino Español de México, que también visitamos.

Antes de dejar la zona pasamos por la Cerería de Jesús y por el Mercado Abelardo L. Rodríguez, donde se mezclan puestos de comida, cocinas donde puedes comer en pequeñas barras, puestos de verduras, carne y otros muy curiosos, incluso de balones de fútbol. Es una zona auténtica y un poco más complicada, pero muy divertida.

Por la tarde nos fuimos a Polanco, donde vimos el gran Museo Soumaya, que por fuera es absolutamente impresionante. El edificio ya merece la visita solo por su arquitectura. Tiene muchísimas piezas de épocas y lugares muy distintos: desde arte europeo antiguo hasta una colección enorme de esculturas y todo tipo de arte mexicano. Hay obras buenísimas mezcladas con otras más curiosas, pero en conjunto nos encantó. Aproveché para explicarles a los niños lo que llaman “trabajo chino”, ese tallado minucioso sobre materiales como el marfil de colmillo de elefante, una técnica impresionante por el nivel de detalle.

Luego dimos una vuelta por la zona de tiendas de Polanco y entramos en un supermercado para que los niños se volvieran locos comprando todo tipo de patatas, salsas y dulces típicos.

La arquitectura de esa zona, con sus casitas blancas y tiendecitas, nos recordó a esas construcciones mediterráneas de antiguos puertos, muy pintorescas.

Por la noche fuimos a cenar a Quintonil, con dos estrellas Michelin. Tomamos un menú degustación larguísimo, sofisticado y muy cuidado, una cocina mexicana completamente distinta a todo lo que habíamos probado hasta ese momento. El aguachile de pescado estaba delicioso, igual que una especie de buñuelo de queso. Pero lo más sorprendente fue un plato que nosotros bautizamos como “lasaña”: una preparación de carne con una espuma dulce que no supimos muy bien identificar, espectacular. El postre también nos encantó, de maíz dulce, con algo parecido a unas natillas y helado.

Llegamos agotados al hotel, pero el día había cundido muchísimo.

 

Y hasta aquí mi guía por Ciudad de México, una ciudad inmensa y llena de historia.

Espero que esta guía os sirva si estáis pensando en visitar Ciudad de México y que os ayude a descubrir algunos de los sitios que más nos gustaron. 

 

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*Asís (Asís, es un amigo que vive en México aunque es español, nos ha acompañado durante estos maravillosos días y nos ha ayudado a descubrir muchos rincones del país. Si estáis pensando en organizar un viaje a México o alguien se va a expatriar allí y necesita ayuda para instalarse, os dejo su contacto porque puede ser de gran ayuda ( asismortera@gmail.com )

Volver a El Universo Cristina Oria