Mi Guía De Los Cotswolds

 

Hace unas semanas tuve la suerte de descubrir los Cotswolds y entendí enseguida por qué se han convertido en uno de los destinos más de moda. Os comparto una pequeña guía con algunos de los pueblos, restaurantes y planes que más me han gustado durante el viaje.

 

Primer día

Bourton-on-the-Water, la pequeña Venecia de los Cotswolds.

Empiezas la ruta por los Cotswolds en uno de sus pueblos más bonitos (y más fotogénicos): Bourton-on-the-Water. No es casualidad que lo llamen la pequeña Venecia inglesa. El río atraviesa el pueblo formando pequeños canales que se cruzan con varios puentes de piedra bajos, creando una estampa idílica.

Aquí todo tiene ese aire tan característico de la zona: casas de piedra color miel, perfectamente cuidadas, con una estética muy uniforme que hace que pasear sin rumbo sea, literalmente, el mejor plan.

 

Bourton-on-the-water

 

Además del paseo, hay varias paradas que merecen la pena:

Una tienda de magia más bien pensada para niños, con trucos sencillos y ese punto divertido que les engancha.

Una tienda gigantesca de chuches que es una auténtica fantasía. Y aquí tengo que confesar que hay un rincón dedicado a Harry Potter que me hizo especialmente ilusión.

 

Tienda de chuches

 

El Cotswold Motoring Museum, que fue un plan perfecto para ir con niños (a mi hijo le encantó). Coches antiguos, detalles curiosos y ese punto nostálgico que engancha.

 

Cotswold Motoring Museum

 

Y, por supuesto, sentarte a comer un buen fish and chips en un sitio auténtico del pueblo, sin demasiadas pretensiones pero con mucho encanto.

Nos divirtió muchísimo ver cómo una familia de patos cruzaba la carretera, obligando a parar todo el tráfico para que pasaran tranquilamente de un lado al otro todos juntos.

 

Familia de patos

 

Un primer pueblo perfecto para entender por qué esta zona tiene algo especial.


Después de recorrer algunos pueblos, hicimos parada en Daylesford Organic Farm, una visita (y estancia) imprescindible y, sin duda, uno de los grandes aciertos del viaje.

 

Daylesford Organic Farm

 

Es mucho más que una granja: todo está cuidadísimo, con un concepto muy claro alrededor del producto, la sostenibilidad y el estilo de vida en el campo, pero llevado a un nivel muy especial. Tienen varias casitas donde alojarte (nosotros dormimos en una de ellas) y la experiencia es totalmente Cotswolds: tranquilidad, estética impecable y ese punto acogedor que apetece alargar.

Además, cuentan con varios restaurantes y espacios donde comer que merecen mucho la pena:

Comimos al mediodía en la propia granja, en un entorno ideal, con producto fresquísimo y una cocina sencilla pero muy bien hecha. Es de esos sitios en los que todo apetece.

 

Daylesford

 

Y por la noche fuimos a cenar a The Wild Rabbit, justo al lado. Un sitio con muchísimo encanto, con una cocina más elaborada pero igual de enfocada al producto, en un ambiente muy agradable.

 

The Wild Rabbit


Segundo día

El segundo día lo dedicamos a recorrer algunos de los pueblos y puntos más conocidos de los Cotswolds, empezando por Chipping Campden.

Es uno de los pueblos más elegantes de la zona, con una calle principal muy agradable para pasear. La visita a la St James Church es imprescindible, especialmente por sus vidrieras. Llaman la atención los reposarodillas, todos bordados de formas distintas, probablemente hechos por gente del pueblo.

 

Saint James
St James Church

 

Desde allí fuimos hacia la zona de la Broadway Tower, una torre situada en mitad del paisaje con vistas abiertas a los Cotswolds.

 

Broadway Tower

 

Como referencia cultural, en esta zona y en los Cotswolds en general es muy relevante la figura de William Morris (1834–1896), quien vivió largas temporadas en la Broadway Tower y es un gran referente del movimiento Arts & Crafts, cuya estética está muy presente en el diseño británico. De hecho, su influencia se reconoce en muchos de los papeles pintados que utilizamos en nuestros restaurantes a través de Morris & Co.

Para comer, paramos en The Bell, en Stone on the Wold.

 

 

 

Por la tarde fuimos hasta Stow-on-the-Wold, uno de los pueblos más bonitos y animados de la zona.

Nos encontramos con varias tiendas muy típicas inglesas que hacen que el paseo sea especialmente agradable: una tienda de fudge, un dulce tradicional británico que viene en muchísimos sabores y que me encantó; otra tienda de caramelos con los clásicos botes de cristal antiguos; una tienda de antigüedades con muchísimo encanto; una quesería espectacular, de esas en las que apetece probarlo todo; y una tienda de ropa muy divertida, con piezas originales y diferentes.

 

fudge
Tienda de caramelos

 

Para cenar fuimos a The Fox at Oddington, un hotelito con pocas habitaciones y restaurante que merece mucho la pena. El sitio además tiene mucho encanto, con una zona de antiguas cuadras rehabilitadas muy bien integradas, que le dan ese aire rústico pero cuidado tan propio de los Cotswolds.

 

Oddington

 

La comida está muy rica y tiene una carta bastante variada. Si quieres salir un poco de lo más típico inglés, las pizzas están especialmente buenas, pero lo que más nos sorprendió fueron unas vieiras, realmente bien hechas.

 

Vieiras
Fish and chips

 

Tercer día

El siguiente día empezamos por Bibury, probablemente uno de los pueblos más conocidos y fotografiados de toda la zona, y en cuanto llegas entiendes perfectamente por qué.

Su rincón más famoso es Arlington Row, una hilera de casitas de piedra del siglo XVII que se ha convertido en una de las imágenes más icónicas de los Cotswolds. Es el típico sitio que has visto muchas veces en fotos… pero que en directo resulta todavía más bonito.

 

Arlington Row 1
Arlington Row 2

 

Después fuimos a comer a THE PIG, que fue uno de los sitios que más me gustó de todo el viaje por el conjunto en general. Tiene uno de los jardines más espectaculares que he visto, con la huerta y las gallinas totalmente integradas. Está todo cuidadísimo y es realmente bonito.

 

The PIG
Comida The PIG

 

Por la tarde fuimos a Cirencester, una localidad bastante más grande que el resto de pueblos de la zona, con muchas más tiendas.

 

Casa

 

A mí me pareció que tenía menos encanto que otros lugares del recorrido, aunque la catedral es muy bonita y lo que más me gustó fue su fachada, muy imponente y muy inglesa.

 

Catedral

 

Para terminar el día, nos alojamos en The Wild Duck, un hotel nuevo que ha abierto hace poco. Se trata de un pub restaurado del siglo XVI, donde cada habitación está decorada de forma diferente. Todas son muy bonitas y están cuidadas al detalle. Además, tiene una terraza exterior muy agradable. Os recomiendo totalmente ir a comer o cenar allí porque se come muy bien, y los domingos además hacen asado, que merece especialmente la pena.

 

The Wild Duck


Cuarto día

Un pueblecito que me encantó fue Tetbury, porque está lleno de tiendecitas de antigüedades y decoración. Es de esos sitios en los que apetece entrar en cada tienda y perderse un rato mirando.

Muy cerca está Highgrove House and Gardens, con unos jardines espectaculares que se pueden visitar en determinadas épocas del año.

 

Highgrove House and Gardens

 

Cerca de esta zona encontramos de casualidad una feria de antigüedades en un colegio inglés. Más allá de la feria, lo más impresionante fue el propio edificio: un colegio instalado en lo que parecía una antigua casa señorial, muy típica del estilo inglés, como de esas residencias grandes que recuerdan a series británicas.

 

Feria de antigüedades

 

Para comer fuimos a The Double Red Duke, que es uno de mis favoritos. Muy buena comida (como recomendación no os podéis ir sin probar todos los "roast", que son las carnes asadas), y un sitio muy agradable para hacer una parada en la zona.

 

The Double Red Duke

 

Y por la tarde fuimos al zoo, que es una monada y totalmente recomendable si vais con niños.

 

Zoo
Lobo

 

Antes de terminar el viaje fuimos también a conocer The Thyme, un hotel muy bonito que tenía muchas ganas de ver. La decoración está muy cuidada y la propuesta gastronómica es algo más sofisticada, aunque también muy buena. Además, tienen otro hotel más familiar muy cerca.

 

The Thyme

 

Aunque esta es una pequeña guía, quedan muchísimos sitios por descubrir. A mí esta zona me ha encantado y estoy deseando volver.

 

Volver a El Universo Cristina Oria